Compartimos un té
y nos dijimos
lo que no habíamos dicho
en tres décadas juntos.
Tú te acordaste de la luna de miel,
en Japón, jóvenes e ilusionados.
Yo me acordé de aquel día
en el que pensé en un divorcio
cuando ya no éramos tan jóvenes,
pero bebíamos té verde
igual que ahora.
Brindamos
por ti,
por mí,
por nosotros.
Brindamos con té matcha
igual que en Japón
cuando éramos jóvenes.
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